Lo que permanece
El cuerpo guarda
lo que no siempre se dice.
Se pliega, se abre, se expone sin pedir permiso.
Hay cosas que no se ven, pero se sienten.
Aparecen despacio, en gestos pequeños, en la forma de recogerse, de sostenerse.
Sensibles, abiertas, a veces sin defensa.
Y en esa vulnerabilidad, también hay belleza.
Algo suave, casi íntimo, que no necesita explicarse.
Y que, aun así, permanece.









