Con mucha ilusión, os presento a Pablo, un pequeñin que llegó a la sesión con esa calma y curiosidad tan propia de los primeros días.
A veces pensamos que los recién nacidos pasan todo el tiempo dormidos, pero Pablo tenía otros planes, quiso mirar, descubrir y formar parte de cada instante.
Entre alguna pequeña protesta, muchas miradas dulces y la compañía de sus hermanas, la sesión fue llenándose de momentos sencillos y lleno de ternura.