No todo es perfecto.
Y quizá nunca tuvo que serlo.
Hay amor en las cosas pequeñas:
en el gesto de peinar, en un cuento antes de dormir, en un secreto compartido, en volver a acercarse.
Hay días suaves y otros que pesan más.
Pero incluso cuando todo se desordena, algo sabe quedarse.
La ternura. La memoria. La forma de volver la una a la otra.
Porque quizá amar no sea hacerlo todo bien.
Quizá sea seguir encontrándose, una y otra vez.





