La magia permanece

Hay niños que aprenden demasiado pronto palabras que nunca deberían formar parte de su infancia.

Protocolos. Pruebas. Tratamientos. Esperas.

Días en los que casi todo parece decidido por otros.

Pero entre horarios y habitaciones, siguen existiendo mundos que nadie puede organizar por ellos.

Una merienda con un peluche. Un cuento inventado. Una travesura. Una carcajada que llega cuando menos se espera.

Porque siguen siendo niños. Con derecho a jugar. A enfadarse. A aburrirse. A imaginar imposibles. A tener días buenos y días que no lo son.

Sin tener que ser héroes. Sin tener que demostrar nada.

La magia no está en pedirles que sean fuertes.

Está en dejarles seguir siendo pequeños, incluso cuando la vida les exige demasiado.

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